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Parece raro que los sensores, unos de los sistemas tecnológicos más baratos del mercado, estén listos para redefinir completamente la construcción, una de las mayores industrias del mundo.

Los sensores son bastante simples. Se fijan a algo e indican la temperatura, la humedad, la luz, el movimiento o cualquier otra cosa que deseemos medir. La tecnología GPS, de forma parecida, es solo una parte, ya que solo nos informa sobre la ubicación de algo.

Cuando se combinan estas dos tecnologías con el modelado 3D en la nube, ya no contamos solo con una mera información bruta. Existe ahora una conexión en tiempo real entre una obra de construcción física y su gemela digital en la nube, que desvela una cantidad infinita de oportunidades para trabajar de forma más eficiente y gestionar los proyectos.

Estas tres cosas cambiarán dramáticamente las prácticas de la construcción al introducir el BIM conectado: modelado de información de la construcción (BIM) además de la potencia de la nube. La evolución del BIM es una necesidad para afrontar los desafíos crecientes de la industria de la construcción.

 

Cambios en la construcción

De acuerdo con McKinsey & Company, “La industria de la construcción está preparada para sufrir unos cambios importantes”. Lo primero y más importante: la construcción es una industria masiva. Representa el 6 por ciento del producto interior bruto (PIB) mundial y da empleo a 200 millones de personas. En España, es actualmente el 5,2 por ciento, mientras que en América Latina es el 2,8 por ciento.

Su desafío mayor es que la población mundial está creciendo y trasladándose a las ciudades. Hoy en día, tres mil quinientos millones de personas viven en ciudades y antes de 2050, en tan solo 30 años a partir de ahora, las ciudades tendrán que acomodar a otros dos mil quinientos millones. Para hacer frente a esa necesidad habría que construir casi 1,000 edificios cada día durante los próximos 30 años.

Por desgracia, la construcción es una de las industrias peor preparadas para afrontar este reto. El motivo de ello es que prácticamente no se ha digitalizado: el informe McKinsey la sitúa solo ligeramente por delante de la agricultura y la caza, ya que solo un 1,2 por ciento de sus ingresos se dedica a mejorar la tecnología.

Algunos gobiernos están exigiendo el BIM para agilizar y modernizar los procesos de la construcción. Por ejemplo, a partir de 2016, el BIM de nivel 2BIM de nivel 2 es obligatorio para todos los proyectos públicos en el Reino Unido. Los arquitectos, ingenieros y contratistas profesionales, sin embargo, no se han quedado esperando a que aparezcan unas normas para adoptar el BIM. En España esta metodología es obligatoria desde diciembre de 2018 mientras que en América Latina el uso del BIM ha recaído principalmente en la iniciativa privada.

Eso es porque la productividad de la construcción tiene una necesidad apremiante de mejora. El año pasado, McKinsey & Company informó de que los grandes proyectos de construcción de infraestructuras “se demoran normalmente un 20 por ciento más de tiempo con respecto al que se había programado y pueden exceder hasta en un 80 por ciento la cantidad presupuestada”.

Dos temas están surgiendo: primero, el BIM va a seguir normalizándose. Y segundo, muchos líderes de la industria que están actualmente a la cabeza de la curva de la tecnología seguirán esforzándose por permanecer en primer lugar. Si nos fijamos en EE.UU., vemos que incluso en este país, donde no ha habido una orden gubernamental, los contratistas están realizando inversiones significativas en el BIM. De acuerdo con un Informe de SmartMarket de 2014 sobre el BIM en la construcción, los contratistas afirmaban que esperaban aumentar el volumen de trabajo relacionado con el BIM en un 50 por ciento en dos años.

 

Colaboración y coordinación de la nube

Los verdaderos beneficios del BIM en el futuro estarán claros una vez que la gente pueda ver cómo la nube y las tecnologías móviles dan paso a una era de colaboración completamente nueva. Hoy en día, las obras de construcción usan todavía mucho papel a la hora de comunicarse. Más allá de las obvias deficiencias y elevados costes, el problema real es que en el momento en que se imprimen los planos, ya están obsoletos.

Al usar tecnologías móviles para gestionar los planos en las obras de construcción, lo que permite hacer un seguimiento y una actualización de la información de manera continua en tiempo real, se desarrolla una confianza inherente en lo que respecta a qué miembro del equipo hizo qué, cuándo, por qué y cómo. Se realiza un seguimiento completo de un proyecto directamente en la nube durante toda de la vida del mismo.

El BIM conectado ayuda a que se puedan gestionar los riesgos en los proyectos de construcción mientras permite una mayor eficiencia y calidad. Podemos también capturar cientos de datos y analizarlos para optimizar proyectos futuros.

Por ejemplo, podemos recopilar datos que revelen retrasos en los proyectos cuando los electricistas y los fontaneros estén trabajando en ellos. Al conocer los motivos de un retraso, sin embargo, podemos darnos cuenta por ejemplo de que una demora en las obras de fontanería ha sido ocasionada porque los materiales no se habían entregado a tiempo o porque se había cometido un error al pedirlos. Un trabajo puede haberse hecho a la perfección y a tiempo pero haberse completado antes de que otra persona necesitara por ejemplo practicar unos agujeros en unas paredes en las que el fontanero ya había terminado. Ello supondría que el fontanero tendría que volver a hacer ese trabajo. Un “retraso en la fontanería” podría incluir muchos otros factores, sin embargo con los datos podemos determinar cómo programar mejor los trabajos de fontanería y electricidad de manera que se hagan en el momento adecuado con el fin de que los proyectos futuros se atengan al calendario previsto.

 

Realidad Virtual y el Internet de las cosas

Otra ventaja del BIM conectado es que la colaboración digital abre la puerta a la realidad virtual (RV), que parece como una función que ‘está simplemente ahí’ hasta que nos damos cuenta de cuales son sus aplicaciones prácticas. Pensemos en cómo se gestionan actualmente las decisiones de los procesos y los cambios a través del correo electrónico. Ahora imaginemos que pudiéramos explicar a un trabajador de la construcción lo que se debía haber cambiado en una obra en un entorno de realidad virtual. Otra persona y el trabajador podrían estar en el mismo entorno 3D, una experiencia de inmersión total, viendo lo mismo en vez de tener que explicar lo que hay que hacer o de leerlo en un correo electrónico. 

Virtual reality and mixed reality at the Autodesk VR Center of Excellence in Munich, Germany.

El Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés) es un sistema tecnológico que volverá a definir y a poner en contexto verdaderamente el BIM. Una de sus características es que descubre el potencial de rendimiento de las obras de construcción. Hoy en día, hay personas, máquinas y materiales ubicados en la obra o fuera de ella, pero es difícil saber cómo estas cosas se relacionan unas con otras y si son eficientes.

Una vez que las obras de construcción dispongan de todo tipo de sensores, será posible comprender dónde pasa el tiempo la gente, cómo se usan las máquinas y si los materiales se han entregado o instalado. Toda esta información se recogerá y agregará a un panel en la nube. Los megadatos se podrían entonces analizar para empezar a identificar tendencias sobre lo que funciona o no funciona.

Cuando se puede apreciar cómo esta conectividad tiene un impacto en todas las facetas de una obra de construcción, mejorando la eficiencia, la seguridad y los costes, el asunto no es ya si la industria progresará en esa dirección, sino a qué velocidad.